La costumbre de cocinar con fuego al aire libre tiene miles de años de historia. Desde las primeras civilizaciones, el ser humano utilizó el fuego como una forma práctica de preparar alimentos, pero también como un centro de reunión. En América Latina, y particularmente en México, esta práctica evolucionó en torno al asador, dando lugar a una de las formas más arraigadas de convivencia familiar: la carne asada.
La historia de cocinar con fuego al aire libre empieza desde los primeros asentamientos humanos. En todas las culturas antiguas, el fuego fue mucho más que una fuente de calor: fue el centro de la vida en grupo. Con el tiempo, esta práctica evolucionó. En América Latina, los pueblos originarios cocinaban carne en huecos en la tierra, con piedras calientes y hojas, como los pib mayas o la barbacoa de los taínos, que más tarde dieron origen a la palabra barbecue en inglés.
Durante la época colonial, llegaron nuevas técnicas desde Europa, incluyendo la parrilla de hierro sobre fuego abierto ¿Sabías que…? En México, la carne asada del norte tiene influencia directa de la ganadería del siglo XIX, cuando los ranchos y haciendas comenzaron a organizar reuniones alrededor del asador para celebrar cosechas, nacimientos o acuerdos familiares
En México, la carne asada no se limita a una técnica culinaria. Es un momento que se respeta. En estados como Nuevo León, Sonora o Coahuila, el asador es casi una extensión de la casa. No es raro que el padre o el abuelo sea quien domina las brasas, el que organiza la reunión y sirve los primeros cortes. El asador se convierte en un espacio de conversación, de aprendizaje, de pertenencia.
Hoy, marcas como Bachoco acompañan esa tradición con productos pensados para ese tipo de momentos. Cortes como papada de cerdo, alitas o salchiribs se integran fácilmente a cualquier estilo de parrilla, desde el más tradicional hasta el urbano. La clave está en conservar lo esencial: el fuego, la comida hecha al momento y la compañía de quienes más importan.
La historia del asador no es solo la historia del fuego, es la historia de cómo decidimos estar juntos. Una parrillada familiar, es una forma de vida que sigue encendiendo afectos.

