La piel no solo refleja nuestra genética o lo que comemos, también habla de nuestras emociones. Cuando atravesamos períodos de tensión, el cuerpo libera cortisol (la llamada hormona del estrés), que puede alterar el equilibrio natural de la piel. El resultado, un cutis más sensible, apagado o con brotes inesperados.

Señales de una piel bajo estrés:

  • Aparición de granitos o acné repentino.
  • Piel opaca y sin luminosidad.
  • Enrojecimiento, ardor o sensación de tirantez.
  • Sequedad, descamación o falta de elasticidad.

Estos síntomas suelen intensificarse cuando el estrés se combina con malos hábitos de sueño, alimentación baja en nutrientes o exceso de contaminación ambiental.

¿Cómo calmarla y devolverle el equilibrio?

La clave está en un enfoque integral, dormir lo suficiente, hidratarse, practicar técnicas de relajación y elegir productos que ayuden a desinflamar, hidratar y proteger la piel. Algunas opciones efectivas para incluir en tu rutina son:

  • Mascarilla de Té Verde: La mascarilla de Skïn Sense (marca de skincare coreano y  expertos en cuidado de la piel), es rica en antioxidantes, calma irritaciones, hidrata profundamente y ayuda a unificar el tono, ideal para pieles apagadas o sensibles.
  • Agua Micelar con Agua de Rosas y Hamamelis: limpia y desmaquilla suavemente, reduce el enrojecimiento y deja una sensación de frescura inmediata, incluso en pieles sensibles.
  • Mascarilla de Miel: un humectante natural que nutre y calma, perfecta para aliviar irritaciones y desinflamar la piel estresada. 

Skïn Sense comenta que dedicar unos minutos al día a tu rutina de cuidado no solo mejora la apariencia de la piel, también ayuda a reducir los niveles de estrés. Convertir el skincare en un momento de pausa y conexión contigo misma puede marcar la diferencia.  Puedes encontrar más tips y productos en su cuenta de Instagram: @skin_sensebeaty_