El mercado inicia 2026 con una visión más cautelosa del entorno económico. Así lo revela el más reciente IBR de Salles Sainz Grant Thornton, que muestra un ajuste en las expectativas de los empresarios mexicanos, sin que ello implique una pérdida total de confianza.

El optimismo general descendió de 82.6% en el primer trimestre de 2025 a 75.3% en el segundo. Aunque esta cifra aún se mantiene por encima del promedio global de 71.3%, la tendencia refleja una lectura más prudente del entorno, marcada por menor dinamismo económico y mayores riesgos externos e internos.

Las expectativas de crecimiento de ingresos bajaron de 72.8% a 65.2%, mientras que las de rentabilidad registraron una caída más pronunciada, de 65.2% a 55.1%. Al mismo tiempo, la preocupación por la incertidumbre económica aumentó de forma significativa, pasando de 42.4% a 56.2%, convirtiéndose en uno de los principales focos de atención para las empresas del mercado.

Este cambio de ánimo coincide con advertencias de instituciones públicas y organismos internacionales sobre un crecimiento más moderado, mayores costos financieros y presiones inflacionarias persistentes. En el IBR, estas tensiones se reflejan en el aumento de la preocupación por los costos laborales, de energía, transporte y materias primas, así como por la disponibilidad de talento calificado.

A pesar de este entorno más desafiante, las empresas no están deteniendo por completo sus planes. La inversión en tecnología se mantiene sólida y más compañías prevén aumentar precios de venta, una señal de que el mercado está buscando proteger márgenes y ganar eficiencia, más que frenar su operación.

Para Mauricio Brizuela, CEO de Salles Sainz Grant Thornton, el mensaje es claro: el mercado mexicano arranca 2026 con menos optimismo, pero con mayor claridad. La capacidad de gestionar costos, anticipar riesgos y tomar decisiones estratégicas basadas en datos será clave para navegar un año que exigirá disciplina y visión de largo plazo.