El Salvador se ha consolidado como uno de los casos más observados de transformación económica y de seguridad pública en Latinoamérica. Cambio que comienza a abrir oportunidades para empresas mexicanas interesadas en una expansión regional. La estrategia del presidente Nayib Bukele, centrada en la reducción de la violencia, atracción de capital y modernización tecnológica, está reconfigurando el panorama económico y fortaleciendo la relación bilateral con México.

De acuerdo con el Departamento de Estado de Estados Unidos, El Salvador registró $639.6 MDD en inversión extranjera directa en 2024, equivalente al 1.8% del PIB, lo que confirma una recuperación gradual pese a la moderación frente a 2023.

El Banco Central de Reserva detalla que los sectores que concentran la mayor IED en el país son industria: 35%, comercio: 19%, servicios financieros: 15% y transporte: 10%, lo que coincide con las áreas donde existe mayor integración con empresas mexicanas. Entre los proyectos emblemáticos de 2025 destacan los $70 MDD del OPEC Fund para la Fase II de Surf City, iniciativa estratégica de conectividad costera que impulsa turismo, empleo e infraestructura, y que ha despertado interés de inversionistas hoteleros y de construcción provenientes de México.

El país también avanza en su apuesta tecnológica más ambiciosa hasta ahora: la implementación del acuerdo con Google Cloud, ratificado en 2024, que permitirá digitalizar servicios estatales y fortalecer sectores como educación, salud y seguridad informática. “Este tipo de alianzas coloca a El Salvador en el mapa de innovación de la región y genera un entorno atractivo para empresas mexicanas de TI, retail, fintech y servicios corporativos”, afirmó Rodrigo Ayala, Presidente de la Agencia de Promoción e Inversiones y Exportaciones de El Salvador.

En el frente turístico, El Salvador cerró 2024 con 3.9 millones de visitantes internacionales, un crecimiento del 17% respecto al año previo. La mejora en la percepción de seguridad, con un 96% de aprobación, según CID Gallup, ha sido clave para esta expansión. El World Happiness Report 2025 ubicó al país en el puesto 37 a nivel global, por encima de economías más desarrolladas de la región.

El comercio bilateral superó los $1,500 MDD en 2024, posicionando a México como uno de los principales socios comerciales e inversionistas del país. Sectores como manufactura, confección, empaques, alimentos procesados, retail, servicios financieros, energía y construcción registran hoy una presencia consolidada de empresas mexicanas.

El Salvador, por su parte, es proveedor relevante de textiles, confección y productos agroindustriales hacia México, lo que ha incentivado una mayor integración productiva entre ambos países. El avance en seguridad y el desarrollo de infraestructura logística refuerzan la posibilidad de establecer hubs de distribución, centros de ingeniería y operaciones de BPO.

El salto de la IED entre 2022 y 2023 de $170 millones a más de $760 millones, un crecimiento de 344%, se explica principalmente por proyectos en manufactura, transporte, infraestructura y servicios, no por activos cripto. Esta tendencia, sumada al nuevo marco fiscal, a la creación de la Oficina de Inversiones (Invest in El Salvador) y a la actual política de simplificación regulatoria, está dando forma a un clima más favorable para la inversión internacional.

El Salvador encara 2026 con la intención de consolidar su reputación como país seguro, competitivo y tecnológicamente avanzado. En paralelo, México continúa fortaleciéndose como potencia exportadora y líder del nearshoring, con más de $36 mil millones de dólares en IED en 2024.