Al iniciar el año las empresas revisan presupuestos y márgenes bajo un entorno económico complejo. Sin embargo, hay una categoría de gastos que, aunque no siempre visible en la toma de decisiones estratégicas, impacta de manera directa la rentabilidad: los gastos operativos cotidianos, como consumibles, mantenimiento y servicios generales.
Los gastos operativos son aquellos que una empresa hace para mantener su operación diaria: renta, suministros, servicios y materiales, energía, etc., necesarios para que el negocio siga funcionando. De acuerdo con el IBR de Grant Thornton, en 2025 la preocupación en temas de costo laboral pasó de 34.8% a 42.7% 3 , lo que deja ver que la cautela de las compañías mexicanas para la planeación financiera existe, pero el enfoque puede ser el no más acertado.
Reportes especializados señalan que los servicios de facility management (que agrupa servicios de mantenimiento, limpieza, técnicos y de gestión energética) pueden generar ahorros de hasta 30% en gastos operativos, un porcentaje significativo cuando se traduce a resultados financieros.
En este contexto, se hace indispensable ajustar la estrategia financiera a aquellos puntos que pueden consolidar la rentabilidad de las empresas como la atención a los servicios tipo facility management, un mercado ya valuado en aproximadamente 36.3 mil millones de dólares en 2025.
Este mercado no solo refleja un volumen económico importante, sino también una tendencia: las empresas buscan externalizar o profesionalizar estos servicios para ganar eficiencia y concentración en su negocio principal.
¿Por que los gastos invisibles importan?
En términos prácticos, una empresa con altos niveles de improvisación en compras de mantenimiento o consumibles puede experimentar impactos negativos en su flujo de caja, cierres de brechas presupuestales e incluso deterioro de márgenes operativos que se pensaban controlados.
Contexto empresarial y financiero en México
En 2025, la economía mexicana mostró señales de recuperación con un crecimiento moderado, lo que llevó a muchas compañías a enfocarse en eficiencia y control de costos para sostener su competitividad. En este entorno, la gestión de gastos operativos —más allá de solo recortes— se convierte en una herramienta estratégica para mejorar el rendimiento financiero.
El papel de los insumos en la estrategia de costo
Dentro del amplio espectro de gastos operativos, los insumos de higiene —como papel, jabón, toallas y dispensadores— suelen subestimarse. Sin embargo, su consumo continuo en instalaciones corporativas, educativas, de salud o retail genera un costo que puede escalar si no se gestiona con criterios de eficiencia y estandarización.
“Cuando los insumos de higiene se gestionan sin control, el sobreconsumo puede representar hasta dos dígitos adicionales en costos de operación de esa categoría. En nuestra experiencia con clientes de distintos sectores la elección y administración adecuada de los consumibles puede reducir entre 15% y 20% los gastos asociados, sin comprometer la calidad o experiencia de usuarios”, destacó Tork, firma especializada en higiene para negocios.
Los directores financieros y gerentes de operaciones coinciden en que la visibilidad y el control de estos gastos permite liberar recursos para inversiones estratégicas, mejorar previsiones de flujo de efectivo y fortalecer la posición competitiva de la empresa en sus respectivos mercados.

