El constante ir y venir de garrafones en las oficinas del país, con su logística, costos y el espacio que consumen, podría estar llegando a su fin. La empresa mexicana Agua Óptima informó que, gracias a la instalación de más de 18,000 de sus sistemas de purificación, sus clientes corporativos han dejado de consumir el equivalente a 54 millones de botellas de PET de un solo uso al año.

Esta cifra no solo representa un respiro para el medio ambiente, sino que se traduce en un cambio tangible en la operación diaria de oficinas, hoteles, hospitales y plantas industriales. La adopción de esta tecnología elimina la necesidad de comprar garrafones —cuyo costo puede alcanzar los 59 pesos por unidad—, liberando a las empresas de gastos recurrentes y de la compleja logística de recepción, almacenamiento y sustitución.

Más allá del evidente beneficio ecológico y financiero, la disponibilidad de agua purificada de forma continua impacta directamente en el bienestar y la productividad de los equipos de trabajo. Se eliminan los tiempos muertos y se garantiza que los colaboradores tengan acceso ininterrumpido a la hidratación, un factor clave para la concentración y el desempeño.

«Hemos demostrado que la sustentabilidad es un buen negocio. No se trata de sacrificar, sino de optimizar», comentó Alfonso Escalante, director general de Agua Óptima. «Nuestros clientes no solo obtienen ahorros significativos, que en conjunto suman 540 millones de pesos, sino que mejoran su ambiente laboral y dan un paso firme y medible en sus metas de responsabilidad ambiental (ESG)».

La iniciativa de Agua Óptima refleja una tendencia creciente en el mundo corporativo: la búsqueda de soluciones que integren eficiencia operativa con un compromiso real por el planeta. Al eliminar millones de botellas plásticas que de otro modo terminarían en los ecosistemas, las empresas mexicanas están redefiniendo lo que significa ser un negocio moderno y responsable.