En lugar de imponer una tendencia, la arquitecta Guiomar Peniche, fundadora de Utópica Estudio, optó por un diálogo curatorial con el ecléctico y complejo pasado de la residencia. El encargo inicial solicitaba una intervención cosmética. Sin embargo, el proyecto reveló un «gabinete de curiosidades» global: una amalgama de estilos que incluía desde piezas hindúes y camas de origen escandinavo hasta un particular dormitorio temático inspirado en La Sirenita.

La ruta convencional habría sido desmantelar este pasado y aplicar la «fórmula yucateca»: esa infalible combinación de chukum, lino neutro y pisos de pasta. Un camino que garantiza la belleza, pero sacrifica la identidad.

En lugar de eso, Peniche tomó la decisión disruptiva que define al proyecto. «No quería replicar la casa típica, remodelada, bonita, yucateca en el centro», compartió en entrevista. «Quisimos hacer algo súper disruptivo».

El equipo abrazó el eclecticismo como eje rector. No fue una actualización superficial, sino una restauración integral. Esta transformación fue desde desmantelar pisos hasta reconfigurar por completo la cocina, trasladándola estratégicamente al frente de la casa. Los espacios exteriores también fueron rediseñados, destacando la piscina, que abandonó su antigua estética de «balneario» para convertirse en un sereno claustro sevillano.

El dormitorio temático no se demolió; se reinterpretó, convirtiéndose en una sofisticada suite «selvática». Los conceptos preexistentes no se borraron; se elevaron de una literalidad a una abstracción high-concept.

El resultado es la convergencia entre pasado y presente que dicta la filosofía de la marca. La arquitectura original—los imponentes techos de seis metros, las bóvedas y la mampostería expuesta—ahora sirve como un escenario teatral y curado. Este nuevo lienzo permite que la histórica réplica de la Estela de Quiriguá en el zaguán dialogue con un speakeasy oculto tras la biblioteca. Permite que la solemnidad de la cava subterránea coexista con una colección de arte contemporáneo que incluye a Pedro Reyes, Gonzalo Lebrija y Dr. Lakra. Cada habitación es ahora una abstracción sofisticada de sus inspiraciones globales, desde la japonesa hasta la de inspiración griega.

Mansión Xodó es el proyecto que define la conversación arquitectónica en Mérida este año. Demuestra que la restauración más potente no es la que borra la historia para imponer una tendencia, sino la que tiene la valentía de dialogar con ella, curarla y darle un nuevo significado. Es, en esencia, el arte de habitar la historia.