A pesar de que hace más de 20 años, nuestro país ratificó el Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño, con el objetivo de prohibir la vinculación de niñas, niños y adolescentes en la guerra, la situación aún es preocupante. Conforme a datos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) de 2019, más de 30,000 niñas, niños y adolescentes conforman las filas de bandas criminales y se tiene conocimiento de que la mayoría fueron reclutados entre los 12 y 14 años.
Es por ello que cada 12 de febrero se lanza la campaña Red Hand en el Día Internacional de las Manos Rojas, una fecha que recuerda la urgencia de actuar para prevenir la vinculación de menores en la guerra. En el caso de México, el llamado se centra en visibilizar y denunciar el reclutamiento forzado que afecta a la niñez y adolescencia de nuestro país por parte del crimen organizado.
Al respecto, organizaciones de la sociedad civil, como Tejiendo Redes Infancia de América Latina y el Caribe, así como World Vision México, levantan la voz sobre el reclutamiento por parte de los cárteles, que implica una forma de violencia armada contra la niñez
“Mientras las niñas, niños y adolescentes deberían estar en las aulas de clase, lamentablemente existen miles de ellas y ellos que se ven involucrados con una pandilla que los invita a cometer delitos. Los niños suelen ser reclutados para tareas de vigilancia o como sicarios, mientras que las niñas pueden ser forzadas a roles sexuales”, señaló Malcom Aquiles, Director de Incidencia en Políticas Públicas, Movilización y Salvaguarda de World Vision México.
¿Cómo se puede frenar el reclutamiento forzado?
Dentro de las recomendaciones internacionales de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), se ha solicitado a los países, incluido México, que tipifiquen el reclutamiento forzado en el Código Penal y se desarrollen e implementen programas de desvinculación y reintegración para los menores.
A raíz de que el Sistema de Justicia Penal para Adolescentes otorga sentencias cortas y asesoría legal gratuita, esto ofrece una ventaja para los grupos delictivos y fomenta el reclutamiento de menores de edad, al enfrentar consecuencias mínimas en comparación con los adultos.
“Otra tarea urgente es la visibilización de las zonas vulnerables, donde la elevada presencial criminal pone en riesgo a la niñez; ya que, así como Damián, un niño que fue reclutado por Los Zetas a los siete años de edad, alrededor de 250 mil niñas, niños y adolescentes se encuentran en riesgo de ser reclutados”, agregó Aquiles.
De acuerdo con el estudio “Reclutamiento y utilización de niñas, niños y adolescentes por grupos delictivos”, elaborado con el respaldo del Observatorio Nacional Ciudadano y la Red por los Derechos de la Infancia en México, la población en riesgo abarca siete entidades que concentran el 55% de la población de la niñez y adolescencia en riesgo, y son el Estado de México (9.7%), Jalisco (8.6%), Chiapas (8.1%), Puebla (7.8%), Guanajuato (7.3%), Veracruz (7.2%) y Michoacán (6.5%).
Además, es importante eliminar aquellos factores que influyen en la vulnerabilidad de las niñas, niños y adolescentes, y que los convierte en víctimas fáciles de los criminales:
● Pobreza: el 49.6% de la niñez vive en pobreza, por lo que el crimen organizado presenta un estilo de vida atractivo.
● Trabajo infantil: el 11.5% de las niñas y niños requieren trabajar para apoyar a sus familias con los gastos.
● Violencia: a nivel familiar, se ven vulnerados por situaciones de violencia y la falta de apoyo, por lo que suelen adherirse al crimen organizado por la necesidad de pertenencia y la búsqueda de protección.
● Educación: la falta de oportunidades educativas facilita que sean atraídos por actividades criminales.
“Ante esta alarmante situación, este mes diversas organizaciones civiles se pintan las manos de rojo para pedir unión y compromiso para transformar la vida de miles de niñas, niños y adolescentes que podrían ser víctimas fáciles del crimen organizado frente a la falta de oportunidades. Debemos trabajar por cambiar sus entornos, crear espacios de paz, donde se sientan acogidos, respetados y valorados, solo así evitaremos que sean reclutados para continuar con la propagación de la violencia”, concluyó Malcom Aquiles.

