En México, la obesidad representa uno de los principales retos sanitarios. De acuerdo con la Secretaría de Salud y la Organización Mundial de la Salud, más del 70% de los adultos mexicanos viven con sobrepeso u obesidad. Además, la prevalencia también ha aumentado en niñas, niños y adolescentes, lo que anticipa un impacto sostenido en enfermedades crónicas como diabetes tipo 2, hipertensión y padecimientos cardiovasculares.

Estas cifras colocan al país entre los primeros lugares a nivel mundial en prevalencia de obesidad, lo que subraya la urgencia de abordarla como una enfermedad crónica, compleja y multifactorial.

Es por ello,  Lilly México presentó la experiencia inmersiva La obesidad, un laberinto con salida, una iniciativa que busca replantear la forma en que se entiende y se atiende esta enfermedad en el país.

Me quieren engañar”, es una frase en referencia a los llamados “productos milagro” que inundan la televisión e internet con promesas de “resultados inmediatos”. El mensaje era claro: la obesidad no se resuelve con soluciones rápidas ni con fórmulas simplistas.

Más allá de una dieta o del clásico “mañana empiezo”, la frase pone sobre la mesa las barreras emocionales que enfrentan las personas que viven con obesidad: nadie me va a querer así”, no puedo cambiar. Pensamientos que, sumados al estigma social, terminan convirtiéndose en un obstáculo adicional.

El papel de la familia y el entorno

El doctor Iñaki Villanueva, director médico del área de obesidad en Lilly México. destacó la importancia del entorno cercano en el proceso del paciente. «El componente familiar es importante. Las metas son personales, pero el apoyo familiar es fundamental”, señaló.

Agregó: “¿Qué podemos hacer como familiar? Acompañarnos, no juzgarnos. Se vive con una enfermedad, como el paciente que vive con diabetes o con hipertensión. Nuestro error como familiar es obligar, cuando lo que se necesita es acompañar”.

La doctora Emma A. Chávez Manzanera, Coordinadora de la clínica de obesidad y trastornos de la conducta alimentaria del INCMNSZ explicó que no todos los pacientes llegan listos para iniciar un cambio profundo.

“Si el paciente fue llevado —‘me trajo mi esposa’ o ‘mis papás’— probablemente todavía no está preparado. Hay que empezar con pequeñas estrategias y entender que puede haber recaídas”, comentó.

El enfoque, coincidieron, debe ser progresivo, empático y realista.

Capacitación médica y seguimiento integral.

El proyecto de Lilly México contempla fortalecer la capacitación del personal de salud y promover un seguimiento más estructurado del paciente. La intención es integrar una perspectiva actualizada en el sector médico, con herramientas que permitan un abordaje integral y sostenido.

Rubén Ortiz, director de Acceso y Asuntos Corporativos de Lilly México, expresó que existe apertura por parte de autoridades sanitarias para atender el problema de manera frontal.

“Veo un camino con mucho optimismo en el país. En las conversaciones que hemos tenido con el secretario de Salud, el subsecretario y distintos actores relevantes, hay determinación para combatir este problema”.

Romper el estigma.

En entrevista para Al Día Informa, el doctor Fernando Pérez Galaz, cofundador de fundación de obesidades insistió en la necesidad de cambiar la narrativa.

“Estamos normalizando la enfermedad. Tenemos que sacar de la conversación el tamaño de un cuerpo, quitar el estigma y centrarnos en el problema a vencer”.

“Debemos tratar este problema con empatía, con un profesional y con sistemas de salud bien preparados y sin estigmas”.

Ante la pregunta frecuente —Quiero cambiar mi vida, ¿qué tengo que hacer?—, el especialista respondió con tres ejes claros:

Reconocer que no es tu culpa.
La desinformación ha generado una carga de culpa sobre el paciente, basada en ideas como “come mucho” o “no se mueve”. Este señalamiento constante termina siendo un freno emocional.

Acudir con médicos especializados.
No todos los profesionales cuentan con la misma preparación para tratar la obesidad como enfermedad crónica. Es fundamental buscar orientación adecuada y personalizada.

Activarse con conciencia.
No se trata solo de “hacer ejercicio”, sino de conocer el propio cuerpo y elegir actividades sostenibles a largo plazo. Encontrar un deporte o dinámica que motive, aumenta la probabilidad de mantener el cambio. “Reconozcamos que la obesidad es una enfermedad crónica, compleja y multifactorial, pero tratable”.

Con “La obesidad, un laberinto con salida”, Lilly México apuesta por abrir una conversación más informada, empática y basada en evidencia, en un país donde el desafío es grande, pero también lo es la oportunidad de transformar la manera en que se entiende y se atiende esta condición.