Fabiola Quinto

En el marco del Día Mundial de la Tuberculosis, que se conmemora el próximo 24 de marzo, Raphael Oliveira, gerente de Productos de QIAGEN, advierte que esta enfermedad infecciosa representa un riesgo particular para las personas con un trasplante de órganos, debido a que los tratamientos inmunosupresores disminuyen las defensas del organismo.

Así, la Organización Mundial de la Salud estima que 10.6 millones de personas enfermaron de tuberculosis en 2022, mientras que en México se registraron más de 28 mil casos nuevos en 2023, de acuerdo con la Secretaría de Salud de México. Este escenario ha llevado a especialistas a insistir en la importancia de la detección temprana y del seguimiento médico estricto en pacientes trasplantados, quienes pueden ser más vulnerables a infecciones oportunistas como la tuberculosis.

Infecciones oportunistas en personas trasplantadas

En 2025 se realizaron miles de trasplantes en México, lo que refleja avances importantes en medicina especializada, pero también plantea retos en el manejo de infecciones oportunistas como la tuberculosis. Por ejemplo, en pacientes trasplantados, el riesgo de tuberculosis puede ser entre 20 y 70 veces mayor que en la población general, debido a la inmunosupresión necesaria para evitar el rechazo del órgano.

Frente a ello, la detección de infección latente por tuberculosis es una práctica ampliamente recomendada antes del trasplante, ya que permite reducir el riesgo de reactivación posterior. Sin embargo, la forma en que se implementa puede variar entre centros, dependiendo de los protocolos clínicos, la disponibilidad de pruebas diagnósticas y los recursos institucionales.

¿Conoces las pruebas cutáneas para detectar tuberculosis?

En la práctica, algunos hospitales utilizan principalmente la prueba cutánea de tuberculina, mientras que otros incorporan pruebas de sangre como los IGRAs, lo que puede generar diferencias entre instituciones públicas y privadas.

Y es que, en pacientes inmunosuprimidos, como los receptores de trasplantes, la tuberculosis puede presentarse de forma atípica o extrapulmonar, lo que dificulta su diagnóstico temprano, debido a que, en muchos casos, los síntomas respiratorios clásicos pueden ser leves o incluso ausentes.

Además, las pruebas inmunológicas pueden tener menor sensibilidad en personas con inmunosupresión, y los cuadros clínicos pueden confundirse con otras infecciones oportunistas o complicaciones del trasplante, lo que puede retrasar el diagnóstico.

El QuantiFERON-TB Gold Plus, basado en tecnología IGRA, ofrece ventajas importantes frente a la prueba tuberculínica (PPD), especialmente en poblaciones de riesgo como los pacientes candidatos a trasplante. Además de requerir solo una visita del paciente y proporcionar un resultado objetivo de laboratorio, el test tiene mayor especificidad en personas vacunadas con BCG, lo que reduce falsos positivos y tratamientos preventivos innecesarios.

Desde la perspectiva de costo-efectividad, diversos análisis han mostrado que, aunque el IGRA puede tener un costo inicial mayor que el PPD, puede resultar más eficiente en determinados contextos clínicos, ya que disminuye diagnósticos incorrectos, evita tratamientos innecesarios y reduce costos asociados al seguimiento adicional.

En cuanto al acceso, en México su disponibilidad suele concentrarse principalmente en centros de alta especialidad y laboratorios de referencia, mientras que la prueba cutánea continúa utilizándose ampliamente en el sistema público por su menor costo y mayor disponibilidad.