Ante el incremento de viajes y actividades recreativas durante el periodo vacacional, la Fundación de Investigaciones Sociales A.C. (FISAC) hace un llamado a automovilistas y motociclistas a evitar la combinación de alcohol y volante, una de las principales causas de riesgo en la vía pública. En particular, la organización alertó sobre la importancia de reforzar la seguridad vial entre quienes utilizan motocicleta, un grupo especialmente vulnerable en casos de siniestros viales.

Durante la Semana Santa, millones de personas viajan por carreteras y ciudades para desplazarse para visitar a sus familias o realizar actividades de descanso y entretenimiento. Tan solo en 2024 se movilizaron por el país alrededor de 14.7 millones de personas, aspecto que incrementa significativamente la circulación de vehículos y motocicletas en calles y carreteras.

En los últimos años, la motocicleta se ha convertido en un medio de transporte cada vez más presente en la movilidad cotidiana del país, aumentando más de 330% el parque de motocicletas de acuerdo al World Resources Institute México, 2024 y con ello el índice de mortalidad ha aumentado más de 50% en los últimos años de acuerdo con estadísticas de mortalidad por siniestros viales del INEGI.

Cuando se combina la conducción con factores como consumo de alcohol, exceso de velocidad o distracciones al conducir, los incidentes de tránsito aumentan radicalmente.

Especialistas en seguridad vial coinciden en que la velocidad es uno de los factores de riesgo más importantes en los siniestros viales, ya que a mayor velocidad, los conductores tienen menor tiempo para reaccionar ante un obstáculo o una situación inesperada, lo que reduce la capacidad de evitar una colisión y aumenta la severidad del impacto, aumentando la gravedad de las lesiones.

En la Estrategia Nacional “Piensa, lleguemos A SALVO” se indica que 6 de cada 10 ingresos hospitalarios por siniestros viales corresponden a motociclistas, lo que confirma su alta vulnerabilidad frente a otros usuarios de la vía.

En este contexto, FISAC recuerda que el consumo de alcohol afecta directamente las habilidades necesarias para conducir con seguridad: reduce los reflejos, retrasa la capacidad de reacción, altera la percepción de distancia y velocidad. En el caso de las
motocicletas, estos efectos pueden ser aún más peligrosos debido a la menor protección física del conductor.

Por ello, la Fundación subraya que la seguridad vial comienza con decisiones simples pero fundamentales: no consumir alcohol si se va a conducir o rodar, respetar los límites de velocidad, evitar distracciones al volante, utilizar casco y equipo de protección al conducir motocicleta.

Desde hace más de cuatro décadas, FISAC impulsa acciones de educación y prevención para promover una cultura de responsabilidad ante el consumo de alcohol, con mensajes claros como no combinar alcohol y volante; cero consumo en menores de edad, durante el embarazo y lactancia; respeto a la abstinencia y moderación en adultos.

“Cada decisión cuenta y si vas a conducir, que sea sobrio. En estas vacaciones de Semana Santa queremos invitar a todas las personas a disfrutar, convivir y regresar seguras y seguros a casa”, concluyó Paredes Durán, Directora General de FISAC.