Por Erik Castillo
En los próximos días, la sede de Organización Mundial de la Salud (OMS), en Ginebra, se convertirá en el epicentro de una discusión clave para el futuro de la salud global: definir quién tendrá acceso a vacunas, medicamentos e insumos críticos durante la próxima pandemia. Para organizaciones como AHF México, lo que está en juego no es menor: evitar que se repita la desigualdad que marcó la respuesta al COVID-19 y el costo de vidas humanas que eso implicó.
“La próxima pandemia no es una posibilidad lejana, es una certeza. La pregunta es cuándo y cómo responderemos”, advirtió el Dr. Fernando Ariel García Terrón representante de AHF México.
El acuerdo que definirá el acceso global
En 2025, los Estados miembros de la OMS adoptaron el llamado Acuerdo sobre Pandemias, un marco internacional orientado a mejorar la preparación y respuesta ante emergencias sanitarias. Sin embargo, el punto más crítico sigue pendiente: el Anexo PABS (Acceso a Patógenos y Reparto de Beneficios), que establecerá las reglas sobre cómo se comparten muestras de virus y cómo se distribuyen los beneficios derivados, como vacunas y tratamientos.
Este anexo es considerado la pieza operativa del principio de equidad. Sin él, advierten los especialistas, el acuerdo corre el riesgo de convertirse en una declaración sin impacto real que solo beneficiará a unos países y no a todo el planeta.
Entre el 23 y el 28 de marzo se llevará a cabo la última ronda de negociaciones antes de la Asamblea Mundial de la Salud. El objetivo: lograr un consenso que permita aprobar el mecanismo completo y cumpliendo con el eje rector de la iniciativa; la equidad.
La lección del COVID-19: acceso a vacunas desigual, el resultado, 1 millón de muertes que se pudieron haber evitado. La pandemia dejó una evidencia contundente: el acceso a vacunas fue profundamente desigual. Aunque el mecanismo COVAX distribuyó cerca de 2 mil millones de dosis en 146 países, su alcance fue limitado.
En América Latina, alrededor del 70% de las vacunas se obtuvieron mediante acuerdos bilaterales entre gobiernos y farmacéuticas. Apenas el 6% llegó a través de COVAX, lo que puso en evidencia que los mecanismos basados en solidaridad internacional resultaron insuficientes. El resultado fue crítico. Estudios académicos estiman que al menos un millón de muertes en 2021 pudieron haberse evitado con una distribución más equitativa de vacunas.
El punto de conflicto: reglas vinculantes vs. mercado
Uno de los principales desacuerdos en las negociaciones actuales radica en si las reglas de distribución deben ser obligatorias. La propuesta en discusión plantea que, en caso de emergencia, el 20% de los insumos críticos se destinen a países en desarrollo. Sin embargo, solo la mitad de ese porcentaje sería donado; el resto dependería de acuerdos comerciales, aunque a precios reducidos.
Para AHF México, esta fórmula perpetúa la desigualdad. “La solidaridad no ha funcionado en momentos de crisis. Se necesitan reglas vinculantes que garanticen acceso real y oportuno”, señaló García Terrón.
Además, países europeos, particularmente Alemania y Suiza, han sido señalados por bloquear avances en el anexo, en parte por intereses vinculados a la industria farmacéutica.
Ciencia abierta vs. “extracción científica”
Otro punto crítico es el uso de datos científicos. Durante la pandemia, países como México compartieron información genética de virus en plataformas globales abiertas, lo que permitió el desarrollo acelerado de vacunas. No obstante, esta apertura no se tradujo en acceso equitativo a los beneficios. “El libre acceso a la información no puede significar que no haya responsabilidad ni beneficios compartidos”, advirtió la organización.
La falta de trazabilidad, es decir; saber quién usa las muestras y con qué fines, abre la puerta a lo que expertos denominan “extracción científica”: el aprovechamiento de recursos de países en desarrollo sin retorno equitativo.
México y su postura en la negociación
México ha adoptado una posición alineada con la equidad en estas negociaciones, junto con países como Brasil y Colombia. La representación mexicana, encabezada por el subsecretario Hugo López-Gatell, ha impulsado propuestas para garantizar un reparto más justo.
Organizaciones civiles como AHF han llamado al gobierno mexicano a mantener esta postura, incluso si eso implica extender los tiempos de negociación. “Es preferible retrasar un acuerdo que aceptar uno que perpetúe la desigualdad y tenga un impacto en la salud y supervivencia”, enfatizó el médico y representante de AHF México.
Un ejemplo actual: acceso limitado a innovación
El problema no es teórico. Un caso reciente ilustra las tensiones entre innovación y acceso: el medicamento Lenacapavir, utilizado para prevenir la transmisión del VIH con una eficacia cercana al 99%.
Aunque países como México participaron en ensayos clínicos, el acceso al tratamiento se ha visto limitado por precios elevados. Este escenario refleja cómo incluso la colaboración científica no garantiza beneficios equitativos.
Lo que está en juego
Las decisiones que se tomen en Ginebra en los próximos días podrían definir el rumbo de la salud global en las próximas décadas. Para organizaciones como AHF México, el mensaje es claro: sin equidad real, el acuerdo pandémico corre el riesgo de repetir los errores del pasado. “Lo que se decida ahora marcará cómo el mundo enfrentará la próxima pandemia”, dijo el vocero de AHF.

