Los perros han dejado de ser solo animales de compañía y se han convertido en miembros fundamentales de la familia, cada vez más personas se preguntan qué pueden hacer para retrasar el envejecimiento de las mascotas y que tengan una vida más prolongada y sana. La respuesta no está solo en los genes, está en el biohacking nutricional, una tendencia que busca optimizar la biología canina a través de la mejora del estilo de vida.

Según investigaciones de la Universidad de Helsinki y el proyecto global The Dog Aging Project, el entorno y la dieta influyen más que la herencia genética en la longevidad de un perro. De acuerdo con la Dra. Andrea Bernal Millán, especialista en nutrición de Maka Recetas, señala que estamos ante una revolución en el cuidado animal.

«No se trata solo de alimentar para que no tengan hambre, se trata de usar la comida como información celular. El biohacking nos permite, a través de la dieta, influir en la expresión de los genes para retrasar la aparición de enfermedades crónicas», comentó la Andrea Bernal.

La tendencia del biohacking se basa en la epigenética, es decir, es el estudio de cómo el comportamiento y entorno (dieta, estrés, ejercicio) pueden cambiar la forma en que funcionan los genes, sin alterar la secuencia de ADN. Por lo que en el caso de las mascotas, una dieta alta en proteínas de calidad en combinación con ejercicios físicos y mentales, mejorarán la calidad de vida.

La Dra. Bernal recomienda que para que este «hackeo» funcione, se deben implementar las siguientes acciones clave:

Proteína de alta calidad: Vital para frenar la pérdida de masa muscular (sarcopenia) en la vejez.
Omega 3 y vitamina E: Actúan como un escudo contra el óxido celular y la inflamación sistémica.
Hidratación activa: El uso de alimento húmedo de grado humano, mezclado con croquetas, ayuda a mantener la elasticidad de los tejidos y la salud de los riñones a largo plazo.
Entrenamiento cognitivo: Mantener el cerebro activo es tan vital como el ejercicio físico. El entrenamiento mental promueve la neuroplasticidad, previniendo el Síndrome de Disfunción Cognitiva (el equivalente al Alzheimer humano).
Control metabólico: Los perros en su peso ideal pueden vivir hasta 1.8 años más que aquellos con sobrepeso.

La experta puntualizó que el entrenamiento cognitivo consiste en someter al cerebro del perro a desafíos mentales e interacción social para promover la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para formar nuevas conexiones neuronales y retrasar el envejecimiento cerebral.

«Un perro que usa su nariz para resolver un juego o que aprende un comando nuevo a los 10 años, es un perro con un cerebro más joven. Asimismo, el olfato es su sentido principal; 15 minutos de juegos de búsqueda cansan y estimulan más que una caminata de una hora».

Cuando un perro realiza paseos y olfatea, y se combina con una dieta de alta trazabilidad, se construye una reserva cognitiva y física que marcará la diferencia cuando llegue a su etapa senior, por lo que de esta forma se pueden prolongar los años de vida, y sobre todo, que ese tiempo sea de calidad.