Los océanos son una de las principales fuentes de vida del planeta, pero también uno de los ecosistemas más presionados por la actividad humana. Si bien la pesca extractiva ha sido durante años el principal canal de abastecimiento, la presión actual sobre dicho entorno plantea la necesidad de avanzar hacia alternativas que permitan garantizar su equilibrio y resiliencia a largo plazo.

Actualmente, esta presión se refleja en la disminución de diversas poblaciones marinas. Según el informe “Examen del estado de los recursos pesqueros marinos mundiales 2025” emitido por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el 35.5% de las poblaciones de peces a nivel mundial presenta niveles de sobreexplotación. Esta cifra refleja un desafío importante para la sostenibilidad de nuestros mares y su capacidad de regenerarse.

Bajo este contexto, el Día Mundial de la Madre Tierra nos invita a reflexionar sobre el papel de los modelos productivos en la salud del planeta y a avanzar hacia prácticas respetuosas. Por ello, Santomar ha desarrollado un modelo de cultivo que contribuye a la estabilidad ambiental donde opera y, al mismo tiempo, impulsa la seguridad alimentaria mediante la producción responsable de alimentos. Al no depender de la captura silvestre, reduce la presión sobre ciertas especies y favorece condiciones más propicias para la vida marina, sentando bases para un acceso sostenido a alimentos sin comprometer el equilibrio de los ecosistemas. Su operación integra estas prácticas de forma integral, generando impactos positivos más allá de acciones aisladas.

“El mar es origen y vida, y su cuidado exige una nueva forma de producir. En Santomar, asumimos ese compromiso a través de un modelo que combina respeto, ciencia y un enfoque regenerativo para cultivar especies marinas de alta calidad. Más que extraer, buscamos generar valor y contribuir al equilibrio de los océanos para construir un nuevo estándar en productos, donde el impacto positivo y la conciencia ambiental guían cada decisión”, comentó Pablo Konietzko, Director Ejecutivo de Santomar.

Como empresa pionera en acuacultura regenerativa en México, Santomar enfoca sus procesos en el cultivo sustentable de especies marinas. Ejemplo de ello es el Huachinango Santomar (Lutjanus peru), del que es la primera y única empresa en el mundo en cultivar esta especie, un hito que refleja años de investigación científica y desarrollo tecnológico de alto nivel. Este avance demuestra que es posible producir especies tradicionalmente dependientes de la captura en mar abierto bajo esquemas controlados, trazables y sostenibles. Criado en aguas profundas del Mar de Cortés, en un entorno natural y monitoreado, este modelo garantiza bienestar, calidad consistente y disponibilidad durante todo el año.

Asimismo, el cultivo de especies como la Totoaba Santomar abre oportunidades para su recuperación, demostrando cómo la producción puede integrarse a procesos de regeneración. Desde hace más de 10 años, la empresa impulsa “Totoabas a la mar”, una iniciativa de liberación de ejemplares juveniles en el Mar de Cortés, donde la especie es endémica, con el objetivo de contribuir a su conservación en el Golfo de California. A la fecha, se han liberado más de 270,000 juveniles en su hábitat natural, fortaleciendo sus poblaciones.

Por otro lado, especies como los Ostiones Santomar desempeñan un papel activo en su entorno. Cultivados en la Laguna de San Ignacio, dentro de la Reserva de la Biósfera El Vizcaíno, en Baja California Sur (una de las zonas más importantes de México por su biodiversidad), estos moluscos actúan como filtradores naturales que contribuyen a mejorar la calidad del agua. Su presencia favorece la creación de ecosistemas más limpios y saludables, aportando al balance ecológico de un santuario marino donde conviven especies emblemáticas como la ballena gris y una gran diversidad de aves.

Hoy, en un momento clave para los océanos, resulta fundamental impulsar modelos que integren producción y sostenibilidad. Para Santomar, este enfoque no es un objetivo a futuro, sino una forma de operar que demuestra que es posible producir alimentos mientras se cuida el entorno.