Es bien sabido que la biodiversidad marina es fundamental para el equilibrio ambiental, la seguridad alimentaria y el bienestar de millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, hoy los océanos enfrentan una presión creciente derivada de factores como la sobrepesca y el cambio climático, lo que hace indispensable impulsar modelos productivos que contribuyan activamente a su conservación.
De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), los peces representan el 20% de las proteínas animales consumidas a nivel global, lo que deja claro la estrecha relación entre la salud de los océanos y la alimentación de todo el mundo. A pesar de ello, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) advierte que la biodiversidad disminuye a un ritmo sin precedentes y que cerca del 66% del entorno marino ya ha sido significativamente alterado por la actividad humana, principalmente por la sobreexplotación pesquera, la contaminación y la destrucción de hábitats.
En este contexto, el Día Internacional de la Diversidad Biológica busca generar conciencia sobre la importancia de proteger los ecosistemas marinos y avanzar hacia modelos más sostenibles. Como parte de este esfuerzo, Santomar ha desarrollado un modelo de acuacultura regenerativa enfocado en el cultivo responsable de especies marinas mediante procesos trazables, controlados y basados en investigación científica.
Como empresa pionera en acuacultura regenerativa en México, Santomar integra tecnología, altos estándares de inocuidad y bienestar animal en todas las etapas de su operación, desde el hatchery (donde nacen sus peces) hasta la granja, la planta de proceso y la distribución. Actualmente, la empresa cuenta con una de las operaciones acuícolas más completas de Latinoamérica, respaldada por estándares internacionales como BAP (Best Aquaculture Practices) de 4 estrellas y la certificación Kosher.
Uno de los principales ejemplos de este modelo es la producción totoaba (Totoaba macdonaldi), especie endémica del Golfo de California cuya pesca ha permanecido prohibida durante más de tres décadas. Santomar es la única empresa en el mundo que ha logrado producir totoaba a escala comercial bajo un esquema legal, sustentable y completamente trazable. Además, desde 2015 impulsa “Totoabas a la Mar”, una iniciativa con la que ha liberado más de 270 mil ejemplares juveniles en su hábitat natural para contribuir a la recuperación de la especie. Tan solo en 2025, como parte del décimo aniversario del programa, se liberaron 40 mil totoabas.
Asimismo, Santomar logró desarrollar el cultivo del huachinango (Lutjanus peru), convirtiéndose en la primera y única empresa en el mundo en cultivar esta especie bajo protocolos propios derivados de años de investigación. Este avance permite ofrecer una alternativa sustentable y trazable frente a modelos tradicionalmente dependientes de la pesca extractiva.
Por otro lado, sus ostiones (Crassostreas gigas) reflejan cómo la ostricultura responsable puede integrarse positivamente al entorno marino. Cultivados en ecosistemas de alta biodiversidad del Pacífico mexicano, cuentan con la certificación del Aquaculture Stewardship Council (ASC), posicionando a Santomar como el único productor de moluscos certificado en Latinoamérica bajo este estándar internacional. Además, debido a su naturaleza filtradora, los ostiones contribuyen a mejorar la calidad del agua y favorecer el balance ecológico de los ecosistemas donde se desarrollan.
En el marco del Día Internacional de la Diversidad Biológica y frente a los desafíos que hoy enfrentan nuestros océanos, Santomar destaca la importancia de proteger la biodiversidad marina no solo como un compromiso, sino como una forma de operación ética que demuestra que es posible producir alimentos de alta calidad mientras se contribuye activamente al cuidado del mar.

