Ante el crecimiento del turismo, el consumo digital y las operaciones transfronterizas asociadas a grandes eventos internacionales, las empresas enfrentan un nuevo reto: construir estrategias de pago capaces de responder a consumidores cada vez más digitales, móviles y exigentes.
Desde reservas, compras digitales y transporte, hasta experiencias de entretenimiento y consumo en comercios físicos y online, los usuarios esperan realizar pagos rápidos, seguros y alineados con los métodos que utilizan habitualmente, como wallets digitales, pagos instantáneos y soluciones locales de pago.
De acuerdo con Global Payments Report de McKinsey, los pagos instantáneos continúan ganando relevancia en el ecosistema financiero global, al igual que las wallets digitales y los métodos de pago locales. En ese contexto, las empresas enfrentan una demanda creciente por experiencias de pago más ágiles, rápidas y alineadas con las preferencias del consumidor.
Para las empresas, este escenario implica prepararse no solo para gestionar mayores volúmenes de transacciones, sino también para responder a una diversidad de preferencias de pago, monedas, emisores bancarios y mercados internacionales.
“La experiencia de pago se ha convertido en una ventaja competitiva. Cuando un consumidor no encuentra su método de pago preferido o enfrenta fricciones al momento de pagar, la venta simplemente no ocurre. En escenarios de alta demanda, las empresas necesitan infraestructura flexible que les permita adaptarse a distintos hábitos de consumo y operar con mayor agilidad”, comentó Walter Campos, General Manager LATAM de Yuno.
En América Latina, el ecosistema de pagos es cada vez más diverso, con una mayor presencia de wallets, pagos en tiempo real y métodos alternativos. Esta evolución está cambiando la manera en que consumidores locales e internacionales interactúan con comercios, plataformas digitales y servicios financieros.
Para industrias como viajes, retail, hospitalidad y eCommerce, responder a esta transformación implica ir más allá de aceptar tarjetas o sumar nuevas opciones de pago. También requiere entender cómo cambian las preferencias del consumidor entre mercados, dispositivos y momentos de compra, especialmente en contextos donde la velocidad, la disponibilidad y la simplicidad influyen directamente en la conversión.
Desde la perspectiva de Yuno, prepararse para contextos de alta actividad económica no depende únicamente de la capacidad operativa, sino también de construir experiencias de pago resilientes, interoperables y centradas en el usuario, capaces de responder a un entorno cada vez más global y digital.

