Ayudar a hijos o nietos ya forma parte del presupuesto de muchos trabajadores mexicanos. La diferencia es que pocos lo registran como un gasto fijo.

Datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) del INEGI muestran que, en promedio, cerca de una quinta parte del ingreso corriente de los hogares mexicanos proviene de transferencias como pensiones, becas y donativos. En 2024, ese monto rondaba los 4,600 pesos mensuales de un ingreso promedio de 25,955 pesos. Esto refleja que el apoyo familiar es parte estructural de la economía de muchos hogares mexicanos y no un gasto ocasional.

Viral, firma especializada en educación y planeación financiera para trabajadores, jubilados y pensionados, comparte algunas recomendaciones para apoyar a la familia sin comprometer la estabilidad financiera personal:

  1. Definir cuánto puedes apoyar sin afectar tus propios gastos. Ayudar con colegiaturas, renta, transporte o gastos imprevistos puede convertirse fácilmente en un gasto recurrente. Por eso, antes de comprometerse, es importante identificar un monto que no afecte pagos esenciales, ahorro o medicamentos.
  2. Evitar que los apoyos temporales se vuelvan permanentes. Muchas veces un apoyo inicia “solo por unos meses”, pero termina extendiéndose durante años. Establecer desde el inicio un objetivo o un periodo aproximado ayuda a mantener claridad para ambas partes y evita que el gasto se normalice dentro del presupuesto.
  3. No descuidar el ahorro y las emergencias propias. En especial para jubilados o personas cercanas al retiro, apoyar a la familia no debería significar quedarse sin liquidez para enfrentar imprevistos médicos, reparaciones o gastos personales futuros.

Apoyar a hijos y nietos seguirá siendo una expresión de cuidado presente en millones de familias mexicanas. Sin embargo, integrar ese respaldo dentro de una planeación financiera más amplia permite mantener el equilibrio económico y evitar que la ayuda termine generando presión o incertidumbre en el futuro.