En una alfombra roja donde la moda suele buscar impacto visual inmediato, Greta Forte y Samadhi Zendejas decidieron construir algo mucho más íntimo: una narrativa sobre identidad, feminidad y legado.
La conversación nunca empezó con un vestido. Empezó con una pregunta: ¿cómo se ve hoy una mujer mexicana en uno de los escenarios más importantes del cine internacional?
Durante semanas, el proceso creativo giró alrededor de referentes, energía y presencia. Más que construir un personaje, la intención fue amplificar el lugar que México está ocupando dentro de la conversación cultural internacional contemporánea.
La inspiración llegó de manera natural a las mujeres que lo hicieron primero: María Félix, Dolores del Río y Silvia Pinal. Figuras que pisaron plataformas internacionales décadas antes de que existiera el concepto de representación como lo entendemos hoy y cuya presencia transformó para siempre la manera en que el mundo veía a la mujer mexicana.
“Nos inspiramos en mujeres que entendían perfectamente el poder de su imagen. No queríamos recrearlas de manera literal ni hacer un ejercicio nostálgico; queríamos recuperar la fuerza, la elegancia y la presencia que las hacía inolvidables y traducirla a una visión contemporánea”, comparte la Directora creativa y estilista de moda, Greta Forte.
La propuesta tomó como punto de partida el glamour del Old Hollywood mexicano y la sofisticación del cine de oro nacional, reinterpretados desde una mirada actual.
La construcción de la silueta fue uno de los elementos centrales del proyecto. Cada decisión estuvo pensada para acentuar las curvas del cuerpo femenino desde una perspectiva elegante y contemporánea, apostando por una presencia escultórica que celebra la sensualidad sin caer en la exageración y evoca el glamour clásico que alguna vez definió a las grandes estrellas de la pantalla.
Como parte de esta narrativa, Greta Forte decidió trabajar con un diseñador asiático, una elección que responde a una visión más amplia sobre la representación cultural en la moda contemporánea.
“Hoy no necesitamos vestir diseño mexicano para representar a México. La identidad no se construye únicamente a través del origen de una prenda, sino desde la narrativa, la sensibilidad estética y las decisiones creativas que existen detrás de cada imagen”, explica Forte.
Las texturas, la profundidad del color y la estructura del vestido buscaron crear un diálogo entre la sofisticación clásica y el poder contemporáneo. Cannes y México conviviendo en una misma imagen.
Más que representar a México a través de símbolos reconocibles, la intención fue comunicar una forma particular de entender la feminidad, la belleza, la elegancia y la narrativa visual. Presentar a una mujer mexicana ocupando uno de los escenarios más importantes del cine internacional desde la confianza de quien ya no necesita explicar de dónde viene para proyectar quién es.
Para Greta Forte, uno de los aspectos más significativos de esta experiencia fue la colaboración entre dos mujeres mexicanas construyendo juntas una visión creativa.
“Lo más especial fue trabajar desde una mirada compartida. Dos mujeres mexicanas tomando decisiones, construyendo una imagen con intención y demostrando que la elegancia nunca ha sido una cuestión de tendencia, sino de presencia”, concluye.
La aparición de Samadhi Zendejas en Cannes refleja una conversación más amplia sobre la evolución de la identidad mexicana dentro de los escenarios internacionales: una representación que ya no busca validación externa, sino que encuentra fuerza en su propia voz.

