México se prepara para recibir uno de los eventos de mayor magnitud de su historia reciente. De acuerdo con estimaciones de FIFA y autoridades turísticas, el Mundial 2026 atraerá millones de visitantes nacionales e internacionales a ciudades sedes, generando una alta demanda para hoteles, centros de convenciones, restaurantes, espacios de entretenimiento y eventos masivos asociados al torneo.

Según datos de la Secretaría de Turismo, el país recibió más de 45 millones de turistas internacionales durante 2024, mientras que la ocupación hotelera en destinos clave alcanzó niveles superiores al 60% en diversos periodos vacacionales.

En este contexto, ZYGHT advierte que la conversación no debe centrarse únicamente en capacidad operativa o atención al visitante, también en la gestión de riesgos, los protocolos de emergencia y la capacidad de respuesta ante incidentes podrían convertirse en factores determinantes para garantizar operaciones seguras durante las semanas de mayor afluencia turística.

«Cuando aumenta significativamente la concentración de personas también se incrementa la complejidad operativa. Hablamos de evacuaciones, incidentes médicos, control de accesos, riesgos asociados a proveedores externos y coordinación entre múltiples actores. La diferencia entre una contingencia controlada y una crisis suele estar en la preparación previa», explicó Liliana Luna, Representante de desarrollo de Negocios en México y Centroamérica para ZYGHT.

Para el Mundial, la compañía anticipa picos de demanda significativamente mayores, especialmente en las ciudades como CDMX, Monterrey y Guadalajara y sus zonas metropolitanas.

La experiencia internacional muestra que los riesgos asociados a eventos masivos van más allá de la seguridad física tradicional. Entre los principales desafíos se encuentran la gestión de multitudes, fallas operativas, interrupciones de servicios críticos, emergencias médicas, condiciones climáticas extremas y coordinación entre equipos internos y externos.

«Los protocolos existen en prácticamente todas las organizaciones, pero el verdadero desafío es asegurar que la información llegue a las personas correctas en el momento adecuado. La capacidad de reportar, escalar y coordinar incidentes en tiempo real será fundamental durante eventos de esta magnitud», finalizó Luna.

Para el sector hotelero, la situación representa un reto adicional. Además de gestionar una ocupación elevada, muchas organizaciones deberán incorporar personal temporal, coordinar proveedores externos y mantener estándares operativos consistentes bajo escenarios de alta presión. Esto incrementa la necesidad de contar con procesos claros para reportar riesgos, gestionar incidentes y ejecutar planes de continuidad operativa.

Según el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), el turismo representa cerca del 8.6% del PIB mexicano y genera millones de empleos en el país. Con el Mundial 2026 a la vuelta de la esquina, ZYGHT coincide en que la preparación en materia de seguridad, prevención y respuesta a emergencias será tan importante para el éxito del evento como la infraestructura, la movilidad o la capacidad hotelera disponible.