Celebrar el día del padre el tercer domingo de junio se ha convertido en una tradición que reconoce la huella de quienes ocupan ese rol en nuestras vidas. Sin lugar a duda, detrás de las tradiciones familiares como el gusto por un equipo de futbol, un platillo especial, una canción o una forma particular de resolver problemas, se encuentra una figura paterna. Sin embargo, para millones de personas en México, el Día del Padre también se vive desde la memoria, ya que de acuerdo con datos oficiales el 28% de las personas, reportó que su padre había fallecido.

“En algunos casos se trata de un día para recordar desde el corazón, lo cual ayuda a muchos hijos a sobreponerse a la ausencia”, comenta Manuel Ramírez, director de Santa Gloria Velatorios. “Aun cuando una persona ya no está físicamente, continúa presente en historias, consejos, y momentos compartidos”.

Ante ello, la empresa funeraria propone un Día del Padre desde los grandes recuerdos: 

  1. Palabras que permanecen 

En ocasiones, las conversaciones más importantes no ocurren en voz alta. El Día del Padre es una oportunidad para escribir una carta o compartir una fotografía con un mensaje especial. 

  1. Herencia emocional 

Nuestros gustos nos remontan a recordar la música que sonaba durante los viajes familiares o un platillo predilecto; gracias a esa figura paterna que, sin notarlo, construyó recuerdos. 

Una de las aficiones que más se hereda es el fútbol. Algunos tendrán la oportunidad de compartir partidos con papá; otros evocarán a quien les enseñó el significado de una camiseta o el ritual de un domingo frente a la televisión. 

  1. Tiempo juntos 

Para aquellos, que aún cuentan con la presencia de su papá esta fecha, es una oportunidad para planear un próximo viaje, recuperar la tradición de comer en familia o simplemente pasar más tiempo juntos.  

En México, más de 160 mil hombres fallecen cada año, una realidad que invita a valorar el tiempo compartido y la importancia de conversaciones sobre cómo deseamos nuestra despedida, para que no sea un tema pendiente que pudiera convertirse en un problema familiar.