Entre clubes de lectura, grupos de runners, talleres creativos y nuevas experiencias sociales, cada vez más personas están buscando espacios que les permitan salir de la rutina, aprender algo nuevo y conectar con otros más allá de las pantallas. En esta búsqueda por crear comunidad, un baile nacido hace casi un siglo está encontrando una nueva generación de seguidores.
Se trata del Lindy Hop, un estilo de baile que nació en la comunidad afroamericana de Harlem, Nueva York, durante las décadas de 1920 y 1930, en plena era dorada del jazz y el swing. Sus primeros pasos surgieron en salones emblemáticos como el Savoy Ballroom, donde la música en vivo, la improvisación y el movimiento se convirtieron en una forma de expresión, libertad y encuentro entre personas.
Aunque por su origen podría parecer un baile del pasado, el Lindy Hop está lejos de quedarse en otra época. Su energía, velocidad y dinamismo lo han convertido en una disciplina que combina creatividad, coordinación y condición física, integrando desde pasos llenos de ritmo hasta movimientos acrobáticos conocidos como aerials, que hoy continúan sorprendiendo a nuevas generaciones.
“El Lindy Hop es una conversación en movimiento a través de la música: un espacio de complicidad, juego y creatividad donde cada persona aporta algo diferente. A diferencia de otros estilos, no se trata de ejecutar una coreografía perfecta, sino de tomar pequeñas decisiones en el momento, improvisar y disfrutar el proceso de crear junto a alguien más. Incluso cuando ocurre algo inesperado, surge una nueva oportunidad para adaptarse, responder y seguir fluyendo con la música. Esa mezcla de conexión, espontaneidad y alegría es lo que hace que cada baile sea una experiencia única e irrepetible”, explica Eduardo Mercado, fundador de la academia de baile, The Swing Spirits.
Casi 100 años después, jóvenes alrededor del mundo están redescubriendo el swing no sólo como una actividad física, sino como una forma de socializar, viajar, formar amistades y pertenecer a una comunidad global.
En Ciudad de México, proyectos como The Swing Spirits, fundado por Irlanda Castillo, Anuar Ibarra y Eduardo Mercado, han impulsado el crecimiento de esta cultura a partir de más de 12 años de trayectoria bailando, compitiendo, enseñando y formando parte de comunidades de swing alrededor del mundo. Su experiencia en escenarios y festivales internacionales los llevó a crear un espacio que busca acercar el Lindy Hop a nuevas generaciones, fortalecer la escena mexicana y demostrar que este baile va más allá de los pasos.
¿Dónde aprender Lindy Hop en CDMX?
Para quienes buscan vivir esta experiencia, The Swing Spirits ofrece clases regulares en Cracovia 32, San Ángel, donde nuevos bailarines pueden descubrir el Lindy Hop sin necesidad de experiencia previa ni pareja de baile.
Entre sus opciones se encuentran:
Mensualidades
1 hora a la semana: $550 MXN
2 horas a la semana: $900 MXN
3 horas a la semana: $1,200 MXN
Clases sueltas
1 hora: $150 MXN
2 horas: $250 MXN
Más información sobre clases, eventos y comunidad:
Instagram: @the_swing_spirits
Facebook: The Swing Spirits
