El verano ya está aquí y con él nuevas aventuras para disfrutar en familia y con amigos, una temporada perfecta para encontrar actividades fuera del uso excesivo de pantallas, que nos permitan cultivar nuevas habilidades y aumentar nuestra creatividad.
En esta búsqueda necesaria, crear amigurumis puede ser una gran alternativa para pasar un rato agradable y muy productivo, pero ¿sabes qué son? Son pequeños personajes tejidos a mano, que pueden convertirse en animales, personajes, frutas, monstruos, plantas o cualquier cosa que se nos ocurra. Estos pasaron de ser una tradición artesanal japonesa a convertirse en un fenómeno global impulsado por redes sociales, inclusive el hashtag #amigurumi acumula millones de publicaciones en tiktok, instagram o pinterest, convirtiéndose en una de las categorías de manualidades más populares del mundo.
Su éxito no es una casualidad, realmente tiene que ver con que cada amigurumi es único: tiene personalidad, nombre, historia y, sobre todo, el valor emocional de haber sido creado por nosotros mismos. Quizá porque quien lo crea, imprime algo de sí mismo en su creación.
El término proviene de las palabras japonesas ami (tejer o hacer punto) y nuigurumi (muñeco de peluche), forma parte del universo de la cultura kawaii, que surgió en Japón durante la década de 1970 y es una corriente cultural que celebra lo adorable, lo tierno, lo cercano y lo emocionalmente reconfortante. Es tradicional regalarlo a otros como símbolo de amistad y respeto.
Aunque la estética kawaii tiene ya varios años conquistando a todo mundo, los amigurumis encontraron un espacio propio al combinar creatividad, personalización y conexión emocional. Hoy es posible encontrar desde animales atemporales como dinosaurios y capibaras hasta objetos muy mexicanos como aguacates y ajolotes. Incluso hay quien se dedica a crear versiones tejidas de mascotas familiares, lo que ha permitido diversificar y personalizar a gusto de cada quien.
Pero esto no queda aquí, sino que coincide con el auge del slow crafting, un movimiento que promueve actividades manuales para desacelerar el ritmo cotidiano y fomentar momentos de concentración y bienestar.
Diversos especialistas en infancia y desarrollo coinciden en que las actividades manuales ayudan a fortalecer habilidades como la coordinación motriz fina, la concentración, la paciencia y la resolución de problemas. Para los niños, además, crear un personaje propio estimula la imaginación y la narrativa: cada elección de color, accesorio o expresión se convierte en parte de la historia de nuestro amigurumi.
“En un mundo cada vez más digital, las manualidades nos recuerdan el valor de dedicar tiempo a crear algo único. Esa conexión entre creatividad y emoción es lo que sigue inspirando a miles de personas todos los días”, señalan los especialistas de Selanusa.
Como parte de esta tendencia, Selanusa propone la creación de SELAGOL, un amigurumi inspirado en el espíritu alegre y creativo del verano, pensado para acercar a niños y adultos al universo del tejido y demostrar que unos cuantos hilos pueden convertirse en un compañero de aventuras y recuerdos compartidos. Lo puedes encontrar en selanusa.com.mx o en su tienda boutique ubicada en Isabel La Católica 85, en el Centro Histórico de la Ciudad de México,con horario de 8am a 7:30pm.

