Las vacaciones de verano ya están a la vuelta de la esquina y si bien sabemos que los videojuegos, las redes sociales y las plataformas de entretenimiento forman parte de la infancia actual y que seguirán siendo una realidad para las nuevas generaciones, esto no deja de ser una preocupación constante como papás en la búsqueda de un equilibrio que permita a nuestros niños mantenerse online y disfrutar también de experiencias de juego que involucren movimiento, imaginación y convivencia.

Esta preocupación no es menor, ya que la OMS (Organización Mundial de la Salud), ha indicado que la actividad física insuficiente representa uno de los principales factores de riesgo para la salud a nivel mundial, y recomienda que los niños y adolescentes de entre 5 y 17 años acumulen como mínimo una hora de actividad física moderada o vigorosa, principalmente mediante actividades recreativas, deportivas o juegos.

En México, instituciones como el IMSS (Instituto Mexicano del Seguro Social) y la Secretaría de Salud coinciden en que el juego es mucho más que una forma de entretenimiento. A través de sus programas de promoción de la salud infantil destacan que jugar estimula el desarrollo físico, cognitivo, emocional y social de las infancias, fortalece la creatividad, favorece el aprendizaje y ayuda a construir vínculos familiares saludables.

Debido a esto y lejos de plantear una competencia entre el mundo digital y el físico, especialistas en crianza consideran que ambos pueden convivir cuando existen espacios hechos para que niñas y niños exploren distintas formas de jugar.

Apache que se encuentra celebrando 70 años de acompañar a generaciones de familias mexicanas, y que es testigo de cómo las formas de entretenimiento evolucionan, confirma que hay una necesidad esencial que, por más que pasen los años, no cambia, donde el juego es el triciclo para descubrir el mundo.

Pero ¿por qué el juego activo está recuperando terreno? Pues porque éste ofrece beneficios que difícilmente pueden sustituirse por completo en una pantalla:

● Favorece el desarrollo motor y la coordinación.
● Estimula la imaginación al crear historias, personajes y retos propios.
● Fortalece las habilidades sociales de negociación, empatía y trabajo en equipo.
● Reduce el estrés y contribuye al bienestar emocional.
● Ayuda a construir recuerdos mediante experiencias compartidas.

“Estos beneficios han acompañado la evolución del juego durante siete décadas, adaptándose a nuevas generaciones sin perder la esencia de divertirse en movimiento”, menciona Christian Carbajal, Director General de grupo Apache. La marca ha crecido con las generaciones manteniendo y ampliando su portafolio de productos en los que ha integrado adicional a sus emblemáticos triciclos: scooters, patines, montables, motos eléctricas y hasta hornitos o máquinas para hacer helados raspados. Todo esto para dar respuesta a las necesidades actuales y mantenerse en el gusto de niños y papás.

Apache está consciente que la temporada vacacional y el tiempo libre pueden ser grandes momentos de distracción y de los beneficios del juego activo a la rutina familiar, por ello nos comparten cinco estrategias para lograr que las pantallas dejen de ser la única opción:

Cambiar el speech de «apaga la consola» y construye una invitación interesante. Lo mejor es no prohibir, por lo que, en lugar de centrar la conversación en dejar la pantalla, propongas un reto: una búsqueda del tesoro, levantar un campamento en la sala, una carrera de obstáculos o cocinar pasteles, hacer helados y raspados, con los juguetes de Apache.

Generar momentos diarios sin dispositivos para toda la familia. Cuando los adultos también guardan el celular, los niños perciben que el tiempo de juego es una actividad compartida y no un castigo donde los papás están disfrutando el momento igual que ellos, lo cual es verdad. ¡Todos necesitamos un break de las notificaciones del celular!

Aprovechar los intereses que ya tienen. ¿Tienen un videojuego favorito o una serie que les gustaría vivir en carne propia? Recreen su propia misión en el jardín o en el parque, pueden inventar nuevas misiones, obstáculos para brincar en patines, carreras de scooters y triciclos o incorporar juegos organizados como las escondidillas o Policías y Ladrones, para hacer realmente una aventura física y real. Eso sí, siempre contemplando medidas de seguridad para no ponerse en riesgo.

Priorizar las experiencias. Lo que más permanece en la memoria son los momentos compartidos: construir una pista, organizar competencias o inventar historias juntos. “Nos encanta que nuestros productos formen parte de la historia y recuerdos de las familias. A 70 años, sabemos que alguien cercano o nosotros mismos, tuvo algo Apache y eso es muy bello. Queremos seguir siendo parte” continúa Christian Carbajal.

Permitir el aburrimiento de vez en cuando. Algo que podría leerse extraño pero que es real, pues diversos especialistas en desarrollo infantil señalan que los momentos sin estímulos constantes favorecen que los niños desarrollen iniciativa, imaginación y creatividad. ¿Puedes creerlo?

A siete décadas de su nacimiento, Apache observa una transformación interesante: mientras la tecnología sigue ampliando las posibilidades de entretenimiento, también crece el interés por recuperar experiencias donde los niños corran, construyan, imaginen y convivan.

Tan lo tiene claro que su canal de venta puede ser físico en los principales almacenes y tiendas de prestigio del país, entre los que destacan: Liverpool, Walmart, Chedraui, Coppel, Juguetrón, Sears, Bodega Aurrera, Sam’s Club, Woolworth, Elektra, La Comer, Soriana, Suburbia, Sanborns, entre otros. O en línea comprando en su sitio web o por Mercado Libre y Amazon.

Hoy no importa si elegimos entre videojuegos o juego físico, sino reconocer que ambos pueden formar parte de una infancia saludable cuando existe un equilibrio. Después de todo, ninguna pantalla puede reemplazar la emoción de inventar una aventura con amigos, superar un reto en equipo o crear recuerdos que permanecerán mucho después de apretar el botón de apagado.