El «compra ahora, paga después» (BNPL, por sus siglas en inglés) dejó de ser un método reservado para compras de gusto (ropa, tecnología, viajes) y empieza a instalarse en un terreno mucho más cotidiano: el súper.
En Estados Unidos, casi 3 de cada 10 usuarios de BNPL ya han usado estos créditos para comprar despensa, una cifra que se duplicó en solo dos años. En México, la señal es igual de claram, las dos plataformas de autoservicio más grandes del país, Walmart y Soriana, integraron en los últimos meses el pago a plazos de Aplazo directamente en sus tiendas, acercando el crédito sin tarjeta al momento exacto en que las familias deciden qué llevar a casa.
El movimiento no es casualidad. Es la respuesta de la industria fintech a una realidad que los propios números del país confirman, en México, solo 11% de los adultos cuenta con una tarjeta de crédito, según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024, mientras que más de 60 millones de personas siguen buscando opciones de financiamiento accesibles.
El supermercado, el gasto más recurrente e inevitable de cualquier hogar, se perfila como el siguiente gran frente de batalla del crédito digital.
Del clóset al refrigerador: Así cambió el mapa del BNPL
Cuando el BNPL llegó a México hace poco más de cinco años, su terreno natural eran el calzado, la ropa, la belleza y la electrónica. Hoy el mapa es otro:
● Walmart y Aplazo anunciaron en noviembre de 2025 su alianza para pagos quincenales vía Cashi, con 1.5 millones de líneas de crédito preaprobadas desde el arranque.
● Soriana y Aplazo integraron el esquema en sus 771 tiendas de autoservicio a nivel nacional en mayo de 2026.
● Aplazo opera ya con más de 15,000 aliados comerciales y 300,000 descargas mensuales.
«Empezamos muy enfocados en categorías de calzado, ropa, deporte y belleza. Ahora nos extendemos a supermercados, a aerolíneas, a salud, a cadenas de autobuses», explicó Alexander Wieland, cofundador y Chief Revenue Officer de Aplazo, sobre la expansión de la compañía hacia el gasto cotidiano de las familias mexicanas.
El supermercado, el siguiente gran capítulo
Baja penetración de tarjetas de crédito, población joven y digital, y retailers dispuestos a integrar nuevas formas de pago, esa combinación hace del supermercado mexicano terreno fértil para el crédito a plazos.
El comportamiento de los usuarios de APLAZO en México confirma esta tendencia: el volumen de compras de despensa financiadas a través de la plataforma ha crecido de forma sostenida, concentrándose en zonas urbanas como el Valle de México, Puebla, Cancún y Tijuana.
Esto solamente confirma lo que ya se sabía: la constante necesidad de la población mexicana de contar con medios y métodos de pago amigables con su situación y posibilidad económica. Es por eso que, hoy en día, más que una BNPL, Aplazo es un ecosistema financiero que impulsa la democratización del crédito en México.

