Cuando el presupuesto familiar tiene que cubrir cada vez más gastos, ahorrar no siempre significa dejar de comprar, sino aprender a comprar mejor. En el caso de los alimentos, pequeños cambios como planear las comidas, hacer una lista antes de ir al supermercado o revisar qué productos están por caducar, pueden evitar compras innecesarias y ayudar a aprovechar mejor cada peso destinado a la comida.

Esta es una de las ideas que impulsa 123IAP, organización dedicada al rescate y aprovechamiento de alimentos para hacerlos llegar a personas y familias que los necesitan. Durante 2025, la institución rescató 796 toneladas de alimentos y benefició a 839 familias a través de un modelo que busca aprovechar productos que todavía conservan su valor alimentario.

El gasto en comida representa una parte importante del presupuesto de los hogares mexicanos. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares del INEGI, las familias destinan en promedio $17,982 pesos trimestrales a alimentos y bebidas, mientras que en localidades urbanas el gasto llegó a $19,238 pesos. Entre los productos que concentran una mayor parte del gasto se encuentran carnes, cereales y verduras.

“Hacer rendir el dinero también implica poner atención a lo que compramos, cuánto necesitamos y qué hacemos con los alimentos que ya tenemos en casa. Cuando aprovechamos mejor la comida, cuidamos el presupuesto y también contribuimos a reducir el desperdicio”, señala Cristina Vázquez, Gerente de Alianzas Estratégicas de 123IAP.

El problema adquiere otra dimensión cuando se observa lo que ocurre antes de que los alimentos lleguen a la mesa. En marzo de 2026, la FAO y el INEGI presentaron un ejercicio piloto para medir las pérdidas de alimentos en México, un esfuerzo que busca conocer con mayor precisión cuánto producto se pierde a lo largo de la cadena agroalimentaria.

Mientras estos esfuerzos buscan dimensionar el problema a gran escala, desde casa también existen decisiones que pueden hacer la diferencia. Revisar la despensa y el refrigerador antes de comprar, planear las comidas de la semana, adquirir cantidades acordes al consumo de la familia y aprovechar frutas y verduras que todavía son aptas para comer, son algunas formas de evitar que una compra termine sin utilizarse.

Para 123IAP, esta lógica forma parte de una tarea que comienza mucho antes de que un alimento llegue a una familia: rescatar productos que todavía pueden aprovecharse y convertirlos en alimento para quienes los necesitan. Porque hacer compras más conscientes no solo puede ayudar a cuidar el bolsillo; también permite reconocer el valor de los alimentos.