Erik Castillo
En la Zona Metropolitana del Valle de México, la mancha urbana se expande a un ritmo tres veces superior al crecimiento de su población, una tendencia que perfila a la capital hacia los 23.4 millones de habitantes para 2040, de acuerdo con datos del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM. Frente a este panorama, especialistas del sector inmobiliario, arquitectura e industria materiales advirtieron que el modelo de desarrollo horizontal y periférico resulta insostenible a nivel financiero, social y ambiental.
Durante una conferencia de prensa realizada previa al XII Foro Owens Corning, voceros y expertos del sector coincidieron en que el desafío central de las ciudades mexicanas ya no radica en el volumen de metros cuadrados construidos, sino en la ubicación estratégica de los desarrollos, la eficiencia operativa de los activos y la mitigación del impacto climático a lo largo de un ciclo de vida útil proyectado a 50 años.
Redensificación central frente al costo de la periferia
Durante el encuentro con medios, la arquitecta Sara Topelson enfatizó la urgencia de reorientar el desarrollo hacia la reconversión y reciclamiento de inmuebles subutilizados en áreas céntricas consolidadas. De acuerdo con la especialista, priorizar los centros urbanos permite aprovechar la red de servicios ya existente (agua, drenaje, energía y transporte masivo), reduciendo los costos fiscales para los gobiernos y los tiempos de traslado para los usuarios.
Como ejemplo de viabilidad comercial y urbana, Topelson citó intervenciones de densidad media en el Centro Histórico de la Ciudad de México, como el desarrollo residencial en la calle Luis Moya, donde la absorción del inventario de 120 departamentos se concretó en cuatro meses, manteniendo niveles óptimos de ocupación. No obstante, subrayó que para escalar este modelo se requieren marcos regulatorios ágiles, certidumbre jurídica y continuidad en las políticas públicas urbanas más allá de los periodos gubernamentales.
CapEx, OpEx y el desempeño del edificio frente al cambio climático
En la misma sesión, representantes de Owens Corning abordaron la dimensión técnica de la edificación. Janine Cisneros y Gerardo Cañamar expusieron que las decisiones de diseño y especificación de materiales deben anticipar las variaciones climáticas que enfrentarán los inmuebles en las próximas décadas.
Los voceros señalaron que evaluar un proyecto únicamente por su costo inicial de construcción (CapEx) omite el impacto en los costos de operación (OpEx) y mantenimiento a largo plazo. La incorporación de sistemas de aislamiento térmico y envolventes eficientes desde la etapa conceptual permite reducir sustancialmente el consumo energético para climatización, optimizando la rentabilidad del activo y preservando su valor en el mercado.
Por su parte, Miguel Garibay destacó la necesidad de evaluar los componentes del edificio bajo un enfoque sistémico, argumentando que la sustentabilidad debe validarse a través del desempeño técnico comprobable y no mediante simples certificaciones o etiquetas comerciales.
Economía circular y gestión hídrica
En el informe presentado a la prensa, la firma detalló avances en materia de economía circular, destacando la recuperación de 453 toneladas de vidrio para su reincorporación en la manufactura de aislantes térmicos, así como la ejecución de 14 proyectos de eficiencia energética en sus plantas que representaron una reducción estimada de 3,180 toneladas de CO₂.
Asimismo, en la conferencia se enfatizó que la planeación urbana integral exige incorporar infraestructura no visible, como sistemas de captación pluvial, tratamiento de aguas grises y superficies permeables que reduzcan la presión sobre las redes de abastecimiento y drenaje.
El diagnóstico presentado ante los medios servirá de base para las mesas de análisis del XII Foro Owens Corning, que se llevará a cabo el próximo 12 de noviembre en el World Trade Center de la Ciudad de México, con la participación de los arquitectos Víctor
Legorreta, Javier Sánchez y Sara Topelson.

