Este año se confirmó la alianza entre la FIFA y YouTube para el certamen futbolístico más importante del mundo, dejando en claro que el modelo tradicional de consumo televisivo está cambiando para siempre.

Según comunicaciones oficiales de Google, la colaboración de estas dos marcas permitirá la transmisión de varios partidos en vivo, resúmenes oficiales y contenidos exclusivos de los creadores más influyentes de la plataforma. Esto consolida un ecosistema digital integrado que desafía el histórico monopolio de las cadenas de televisión lineal sobre los espectáculos deportivos de mayor audiencia.

Aunque novedoso, la migración cada vez mayor de audiencias, tanto nativas digitales como análogas, deja claro que las barreras entre televisión e internet son cada vez más pequeñas. El público ya espera encontrar contenido bajo criterios estrictos de accesibilidad, personalización y conveniencia. Así lo explica Pere Bacardit, profesor del Máster en Marketing Business School.

“La incursión de plataformas en la transmisión de grandes eventos representa el debilitamiento de un modelo en el que la exclusividad del canal de distribución era la principal fortaleza de la televisión tradicional”, analiza. “Estas nuevas plataformas de video cuentan con ventajas competitivas como una base masiva y global de usuarios activos, capacidades de recomendación personalizadas mediante algoritmos y la infraestructura idónea para integrar interacción y datos estadísticos en tiempo real dentro de una misma pantalla”.

Es un verdadero reto para las cadenas tradicionales competir, teniendo en cuenta que su rentabilidad ha dependido históricamente de concentrar grandes audiencias fijas en un solo canal para comercializar pautas publicitarias, sin mencionar el alcance territorial limitado. Es una propuesta de valor que se ve reducida frente al video y el streaming.

Las plataformas tecnológicas, al poseer un enorme volumen de datos sobre los hábitos de consumo de sus usuarios, facilitan el desarrollo de estrategias publicitarias altamente segmentadas y de precisión. Este dinamismo transforma la transmisión deportiva en una experiencia interactiva que va más allá de los 90 minutos de juego, permitiendo al espectador elegir cómo participar en la conversación global a través de múltiples dispositivos móviles.

“Las cadenas tradicionales, en muchos casos, ya están replanteando por completo su modelo de negocio y estudian cómo diversificar sus fuentes de ingresos, abandonando la idea de que la televisión lineal es el centro exclusivo de su estrategia”, advierte el experto de EAE Business School. “Probablemente las nuevas tecnologías no sustituyan completamente a las anteriores, según lo hemos visto a lo largo de la historia, pero sí las obligarán a evolucionar, adoptando una mentalidad corporativa diferente que les permita gestionar ecosistemas híbridos”.

Ya el consumo deportivo está migrando hacia un entorno multiplataforma y de alta fidelidad, donde el valor diferencial está en la capacidad de mantener a la audiencia comprometida antes, durante y después del evento.

Como concluye Pere Bacardit, integrar la televisión tradicional, el streaming, las redes sociales y los contenidos bajo demanda es el boleto a la competitividad, dejando atrás aquellos modelos cerrados y poco flexibles que enfrentarán una fuga importante de sus audiencias. Cuando acabe este certamen futbolístico, se verán los resultados de quienes avanzaron y quienes se quedaron atrás.